5 tips para un buen masaje erótico

Los masajes eróticos son una forma estupenda de compartir un momento íntimo y sexy con esa persona especial, de gozar, de conocerse, de perderse en el momento y en las sensaciones sin apresurarse… si aun no lo has probado, aquí van cinco consejos básicos para conseguir que la experiencia sea increíble. ¿Empezamos?

1.- Prepara el terreno

Lo primero es buscar el momento adecuado: la hora del día es indiferente, pero recuerda que los ingredientes básicos van a ser la intimidad y el evitar a toda costa las interrupciones (así que regla de oro: ¡móviles apagados o en silencio!)

No olvides crear el ambiente propicio para poder relajaros y disfrutar del momento, y asegúrate de tener a mano todo el material necesario. En principio con una crema hidratante ya es suficiente, pero si vas a por nota un buen aceite de masaje es el detalle que estás buscando. Una toalla extendida – y bien suavecita, eso sí – es un buen truco para evitar manchas de cremas o aceite de masaje sobre la cama.

En cuanto al ambiente no hay de que preocuparse: lo importante es intentar crear un ambiente íntimo y relajado, no disponer de una suite de lujo. Regular las luces, encender velas, poner una buena selección de música de fondo o quemar un poco de incienso son recursos al alcance de todos que pueden ayudarte fácilmente a conseguir un ambiente desde lo más romántico a lo más picante. ¡Tú decides!

2.- Comodidad ante todo

Otro factor clave a tener en cuenta es la comodidad: no hay forma más rápida de romper la magia que tener que parar a medio masaje porque te duelen los riñones o porque se le congelan los pies, así que a la hora de preparar el terreno no olvides conseguir una temperatura ambiente agradable y buscar un sitio cómodo dónde sea agradable tanto estar tendidos recibiendo el masaje como estar inclinado dándolo.

La opción más habitual es la cama, pero hay quien también se siente confortable en un sofá grande, sobre una buena manta en el suelo e incluso sobre una mesa ancha y no muy alta si la persona activa tiene problemas de espalda.

 3.- Factor clave: la comunicación.

Si una cosa tienen en común los masajes eróticos, el sexo y las relaciones ésta es sin duda la comunicación. ¡Importantísimo! Puedes guiarte por sus reacciones corporales – respiración, sonidos, movimientos… – para saber si vas por buen camino o si alguna cosa le gusta o le disgusta, pero no te quedes ahí: pregunta. Que te diga lo que le gusta y lo que no, en qué partes te puedes explayar un poco más o por donde puedes pasar más de puntillas, que te sugiera cosas…

Tampoco hace falta estar hablándolo todo el rato, pero no dejes pasar la ocasión de que te explicite aquello que prefiere. A mayor comunicación, más satisfactoria será la experiencia (¡garantizado!)

4.- De menos a más.

Entrar “directo a matar” es un error bastante habitual… y también el método ideal para quitarle toda la gracia al asunto. El masaje erótico se trata de recrearse en las sensaciones, por lo que la idea sería comenzar por un masaje más bien suave y una vez relajados ir dando paso a un crescendo del erotismo.

Es por ello que es vital ir de menos a más y atender bien todo el cuerpo en vez de centrarse en las zonas popularmente etiquetadas como eróticas, porque de esta forma podemos ir encendiendo poco a poco las sensaciones. Y no me refiero únicamente a las sensaciones de quien recibe el masaje, sino también de quien lo da: en un buen masaje erótico se disfruta por ambas partes, es tanto sobre el placer de ser tocado como sobre el placer de tocar. Recréate en el cuerpo de la otra persona y en el momento.

5.- ¡No te confundas!

Un masaje erótico no es un masaje sexual. Es verdad que a veces una cosa lleva a la otra y del calor de la situación surge algo más, pero esa no es la meta. Colgarle la expectativa de relaciones sexuales posteriores no sólo puede acarrearte alguna decepción, sino que también puede hacer que pierdas de vista el objetivo (que NO es tener sexo, sino compartir el momento y todo lo que éste ofrece) y te pierdas parte de la diversión.

Dicho todo lo cual, sólo queda decir que la práctica hace el maestro así que si la idea te seduce… ¡manos a la obra!

 

Eugenia Cames

Sexóloga y Formadora en Sex Academy Barcelona.

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