Asertividad entre sábanas: 5 pequeños consejos

 

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Parece que la asertividad es la palabra de moda. ¡Y menos mal! Los beneficios de aprender a relacionarse con los demás sin caer ni en la pasividad ni en la agresividad a la hora de expresar nuestras opiniones, hacer valer nuestros derechos o acordar cosas beneficiosas para ambas partes son realmente enormes. Se trata de ser flexible a la hora de hacer funcionar las relaciones interpersonales, pero sin dejar en ningún momento que nos falten al respeto o nos pasen por encima, y sin hacer nosotros lo mismo con los demás, claro.

Pero… ¿y en la cama? ¿somos también asertivos?

Lo ideal sería que sí, para poder vivir una sexualidad libre y plena, pero no siempre es fácil. He aquí cinco pequeños consejos para ponernos en marcha:

positivo1- Resaltar las cosas positivas

No expresar los propios deseos a veces hace que nos vayamos cargando de frustración… y al final acabamos siendo bruscos. La idea no es pasar de la pasividad a la agresividad, sino encontrar un punto medio donde podamos expresarnos haciendo hincapié en las cosas positivas. No es lo mismo decir, por ejemplo, “así no, eres muy brusc@” que decir “me encanta cuando me acaricias más suavemente”.

2- No siempre hace falta hablarlo todo, todo, todo

Al hablar de asertividad solemos pensar en hablar… cuando en realidad, el proceso clave es comunicar. Pasarse un encuentro erótico hablando todo el rato puede ser a veces más un estorbo que una ayuda: la fluidez se pierde y parece que estemos más pendientes de obtener un feedback verbal constante que de centrarnos en vivir el momento y disfrutar de nuestra pareja o parejas sexuales. A veces un gesto o una imagen valen más que mil palabras, y lo importante al fin y al cabo es eso: transmitir el mensaje.

3- A veces es bueno dejar para mañana lo que puedas hablar hoy

Aun así a veces es preciso hablar cosas, y durante o justo después no siempre es el mejor momento. Si la ocasión lo requiere puede ser útil esperar al día siguiente para intercambiar ideas de forma más relajada y sin vergüenzas: ¿qué cosas te han gustado? ¿hay algo que repetirías o algo que no te ha convencido? ¿se te han ocurrido ideas nuevas?

alto4- No es no, y no hay vuelta de hoja

No malentendamos negociar por intercambiar cosas que uno sólo hace a disgusto o sin convencimiento por cosas que el otro sólo haría bajo presión o por cumplir. Uno de los aspectos claves de la asertividad es no vulnerar los derechos de los demás, ni dejar que los demás vulneren los derechos de uno: si algo no convence, va en contra de nuestros valores o nos disgusta, a otra cosa, ¡será por variedad de prácticas, juguetes y forma de gozar!

5- No hay por qué pedir perdón o sentir vergüenza alguna

¿Qué lo que te proponen no te convence? ¿Qué lo que propones le parece inusual a tu pareja sexual? Cero problemas. La sexualidad y el erotismo son un universo rico e infinito, y a veces no coincidimos. Pero para eso está la asertividad sexual: para comunicarnos mejor, para decir qué nos gusta y qué no. Y para que ello nos permita compenetrarnos mucho mejor y vivir nuestra sexualidad de una forma natural, libre y respetuosa.

Y tú, ¿eres asertivo sexualmente? ¿Te animas a probar este estilo comunicativo? Si quieres compartir tu opinión o tienes más ideas al respecto del tema, te esperamos como siempre en los comentarios 😉

 

Eugenia CamesEugenia Cames es sexóloga y colaboradora de Sex Academy Barcelona

 

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