El orgasmo femenino

¿Qué es el orgasmo femenino?

Definir el orgasmo no resulta algo fácil, y su definición puede variar de una persona a otra. Aun así, en general, podemos decir que el orgasmo es el incremento de sensaciones corporales y excitación hasta un máximo de intensidad, y la posterior liberación de la tensión sexual. Todo esto provoca una sensación de satisfacción, bienestar y relajación en la persona.

Durante éste, nuestro cuerpo produce una serie de contracciones simultáneas y rítmicas, que suceden a intervalos de 0,8 segundos, y se localizan en el útero, en el tercio exterior o inferior de la cavidad vaginal y en el esfínter anal. La intensidad y el número de contracciones pueden variar dependiendo de la calidad del orgasmo, y pueden llegar hasta un máximo de 10-12. La presión sanguínea, el ritmo cardíaco y la respiración llegan a su punto máximo.

Así, el orgasmo se podría entender como una sensación muy placentera que se produce en el cerebro, resultado de estimular algunas de las vías erógenas de la persona. Tanto podemos hablar de una vía física, como el clítoris, la vagina, el punto G, los pezones, etc., como de una vía psicológica, como los sueños y las fantasías eróticas. El orgasmo es una experiencia única donde el cuerpo y la mente van de la mano.

Alcanzar el culmen del placer es una experiencia increíble que muchos desean experimentar. Pero cuando no se llega a esa sensación, ¿Qué sucede? Culpa, presión, frustración, malestar… Vivimos en una sociedad donde se persigue constantemente llegar al orgasmo y hace que sea casi obligatorio experimentarlo en nuestras relaciones más íntimas, cuando alcanzarlo, tan sólo debería ser una opción más. En el cine, nos muestran mujeres gimiendo, teniendo orgasmos explosivos en pocos minutos y realizando unas posturas complicadísimas. Todo esto genera unas expectativas exageradas con respecto a lo que deberíamos sentir y lo que tendrían que ser nuestras relaciones sexuales. Si bien es cierto que hemos ido evolucionando en el plano de la sexualidad, todavía mantenemos muchísimas creencias erróneas acerca del sexo y el orgasmo, como por ejemplo, que los orgasmos simultáneos son necesarios para la compatibilidad sexual de la pareja, que una buena relación sexual requiere siempre un orgasmo, que a mayor cantidad de orgasmos, mayor placer…

Las metas y las exigencias que nosotros mismos nos estamos poniendo entorno al sexo, hacen que no vivamos el momento plenamente y obstaculicemos nuestro placer. Esto acaba produciendo que muchas mujeres finjan su orgasmo, bien porque no disfrutan de sus relaciones, o para no herir los sentimientos de su pareja, o para no sentirse culpables por no sentir placer, etc. Y todo ello, no es una buena alternativa para poder disfrutar de una sexualidad libre y satisfactoria. ¡Está en nuestras manos empezar a cambiar las cosas

“Cuando Harry conoció a Sally”

Hay mujeres que dicen no haber sentido nunca un orgasmo

A pesar de que muchas mujeres dicen sentirse excitadas, no logran alcanzar el orgasmo con ningún tipo de estimulación. Y aunque para algunas de ellas la ausencia de orgasmo no es un problema y pueden vivir una sexualidad satisfactoria, para muchas otras esto genera una frustración personal, que a menudo acaba provocando malestar en sus relaciones sexuales con su pareja.

¿A qué se debe la ausencia de orgasmo?

Entre sus causas más comunes, observamos que tan sólo un 5% se debe a causas orgánicas, entre las que encontramos: las alteraciones neurológicas, los problemas endocrinos y metabólicos, el consumo de drogas y fármacos, enfermedades crónicas, y trastornos de alimentación. Por lo tanto, podemos ver que existe un porcentaje muy elevado, en torno al 95% atribuido a causas psicológicas, entre las que destacamos: poco conocimiento del propio cuerpo y de los genitales de la mujer, culpabilidad ante la autoestimulación,  miedo al abandono sexual, baja autoestima, estados depresivos, falta de información sexual, actitudes negativas hacia el sexo, autoimagen negativa, alta exigencia y perfeccionismo, etc.

Para empezar es importante que las mujeres nos responsabilicemos de nuestros orgasmos. Esto quiere decir que podemos tener orgasmos por nuestros medios y somos responsables de nuestro propio placer. Poder gozar del orgasmo requiere cierto aprendizaje, que podemos hacer mediante el autoconocimiento y a través de diferentes técnicas de masturbación. Por lo general, los primeros orgasmos se suelen alcanzar mediante la autoestimulación.

imagesSin embargo, no todas las mujeres que alcanzan el orgasmo con la masturbación, logran el clímax con sus parejas.

Muchas mujeres se centran tan sólo en experimentar el orgasmo a través del coito, debido a que estamos inmersos en una cultura coitocéntrica, donde parece ser que si no hay penetración ya no hablamos de una relación sexual completa. Lo sorprendente de esto es que los resultados muestran que tan sólo 3 de cada 10 mujeres llega al clímax mediante la penetración ¿No nos damos cuenta de que estamos centrando y limitando nuestra sexualidad en los genitales y en el orgasmo y nos estamos olvidando del placer como camino? ¡Debemos ir más allá y ampliar nuestra visión sobre la sexualidad!

Esta creencia ha hecho que muchas mujeres acudan a terapia con una gran preocupación por no alcanzar el orgasmo durante el coito, sintiendo que una parte de su sexualidad está incompleta. En muchas ocasiones responsabilizan a la otra persona de sus orgasmos y esto hace que sean muchos los hombres que se sienten incompetentes por la imposibilidad de hacer que su pareja alcance el clímax mediante su pene. Todo esto provoca que la mujer se centre en la consecución del orgasmo, dificultando que se pueda soltar y relajar, y que el hombre se sienta frustrado y bajo una gran presión, lo que genera en ambos miembros de la pareja malestar y confusión.

Pero detengámonos un momento: ¿Qué sucede? Durante la penetración vaginal, el hombre recibe estimulación directa sobre su pene, especialmente sobre el glande, que es su zona más sensible, produciendo una estimulación directa y continuada que le acaba produciendo un orgasmo. ¿Qué ocurre con la mujer durante el coito? Ésta recibe estimulación directa y continuada en las paredes vaginales. La vagina, al igual que casi todas las demás estructuras internas del cuerpo, es pobre en terminaciones nerviosas. Sino, fijémonos, cuando introducimos un tampón en la vagina, ¿su roce suele producirnos el orgasmo? Los dos tercios internos de la vagina tienen muy pocas terminaciones nerviosas, y es por ello que son relativamente insensibles. El suministro de nervios de la vagina se encuentra en gran mayoría en su tercio inferior, cerca de la entrada vaginal y es por lo tanto la zona más sensible a la estimulación sexual. Es ahí donde localizamos el clítoris.

El clítoris es el órgano de mayor sensibilidad de la mujer ya que está repleto de terminaciones nerviosas y ¡es el único órgano humano cuya única función es el placer! Es importante saber que no es sólo ese “botoncito” del tamaño de un guisante en la vulva, sino que tiene otras estructuras que no vemos porque son internas y hacen que mida entre 7,5 y 9 centímetros.

Así que, ¿Por qué no le damos más importancia y atención al clítoris? Incorporemos su estimulación en nuestras relaciones sexuales. ¡Estimula tu clítoris durante la penetración, o que sea tu pareja quien lo haga.

Tipos de orgasmos

La desinformación respecto al orgasmo femenino ha predominado en nuestra cultura y existen muchos mitos acerca de éste, pero el más frecuente reside en que la mujer tiene dos tipos de orgasmos: el vaginal, que sería el auténtico, y el clitoriano, que sería el menos importante.

¡Aclaremos todo esto! ¡No hay dos tipos de orgasmos! ¡Hay muchas maneras de alcanzarlo y ninguna es mejor que otra!

Esta falsa idea tan extendida en nuestra sociedad y que tanta duda y frustración ha provocado, viene dada a principios del siglo XX por Sigmund Freud, que expuso su teoría de que el orgasmo obtenido por estimulación clitoriana era infantil, y que el que se alcanzaba por vía vaginal era el maduro. Todo ello, llevó a muchas mujeres a creer de forma errónea que estaban sexualmente inadaptadas. Más tarde, en la década de los sesenta, y en oposición a la teoría de Freud, Masters y Johnson, pareja de investigadores acerca de la respuesta sexual humana, subrayaron la importancia del clítoris y rechazaron la idea tan extendida de que existieran diferentes tipos de orgasmo femenino. Sus resultados revelaron que todos los orgasmos femeninos son fisiológicamente iguales, aunque la experiencia psicológica pueda ser diferente en cada uno de los orgasmos. A partir de ese momento, se le empezó a dar importancia a la función placentera del clítoris, en la que su propia estructura facilita que se estimule cuando el pene se introduce en la entrada vaginal.  Así que podemos decir, que a menudo el orgasmo que se experimenta mediante la penetración es el resultado de la estimulación indirecta del clítoris. Debemos desmontar todos estos mitos que nos producen malestar y empezar a valorar más este órgano tan maravilloso que tenemos, nuestro clítoris.

¿Cómo estimular para tener un orgasmo?

Si bien es cierto que existen diferentes vías por las que alcanzar el orgasmo, debemos tener clara la importancia que tiene el cerebro aquí, ya que si éste no da permiso, una mujer no alcanzará el clímax. Por lo tanto, ¡el cerebro es el primer responsable del placer y nuestro órgano sexual más potente! 

Es fundamental conocer bien nuestro cuerpo y nuestros  genitales, sentirse cómoda con éste y aprender a autoestimularse. Puedes empezar estimulando tu clítoris, tanto manualmente como con la ayuda de un vibrador. Una vez se alcanzan los primeros orgasmos, es importante aprender a tenerlos de formas distintas: con la mano, con el chorro del agua de la ducha, rozando con las sábanas, con algún juguete sexual, en diferentes posturas, en diferentes situaciones, etc. A menudo, durante la masturbación, muchas mujeres no se concentran en la sensación del placer y no consiguen dejarse llevar. Pensamientos del tipo “tengo que llegar cómo sea”, “no sé por qué nunca llego”, impiden el orgasmo. El secreto está en masturbarse para disfrutar de la experiencia, abandonarse a las sensaciones que nos produce el cuerpo sin preocuparnos de nada más que de disfrutar. Al fin y al cabo, el orgasmo viene por si sólo cuando tu excitación es óptima. Hay que concentrarse en el aquí y ahora de lo que estamos sintiendo y en cómo el cuerpo se va excitando.

article-tus-habitos-de-masturbacion-son-normales-55533a21e9444Una vez hayamos aprendido a autosatisfacernos es importante que le enseñemos a nuestra pareja a que nos estimule. Así que ¿por qué no enseñarle lo que nos excita y de qué manera llegamos al clímax? Cógele la mano y guíale. Enséñale de qué manera y a qué ritmo debe acariciarte, seguro que te lo agradecerá. Además, si te apetece, también puedes masturbarte delante de tu pareja para que visualice bien cómo te satisfaces.Una vez tu pareja haya aprendido como alcanzas el orgasmo, podéis trasladarlo a todo tipo de actividades sexuales y disfrutar plenamente. ¡La comunicación es un elemento indispensable para lograr satisfacción sexual!

Beneficios de tener un orgasmo

El orgasmo tiene muchos beneficios para la salud de la mujer:

  • Mejora la autoestima: disfrutar de una buena relación sexual influye de manera positiva en el estado anímico.
  • Ayuda a dormir: el aumento de los niveles de oxitocina y de endorfinas tiene un efecto sedante, por lo que es común tener un descanso reparador.
  • Reduce el estrés: las hormonas que se liberan durante el orgasmo ayudan a reducir la ansiedad y la tensión acumulada.
  • Mejora la salud cardíaca: el aumento del torrente sanguíneo provoca la disminución de riesgos de sufrir complicaciones cardíacas.
  • Favorece el bienestar emocional: se liberan endorfinas, dopamina, oxitocina, que son hormonas que ayudan a aumentar la felicidad.
  • Hace que la piel se vea más saludable: se liberan hormonas que ayudan a nutrir la piel.
  • Reduce el dolor: la liberación de endorfinas produce el alivio de ciertos dolores como el dolor de cabeza, los calambres menstruales, etc.

El orgasmo es una de las sensaciones más placenteras que existe, como una pequeña muerte en la que nos abandonamos al placer. Las mujeres debemos liberar nuestra mente y darnos permiso para sentir. Centrarnos en nuestras propias sensaciones es preciso para disfrutar del placer, y sin duda el camino para alcanzar el orgasmo.

Mar Puigmartí

Psicóloga especializada en terapia sexual y de pareja

 

 

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