¿El tamaño importa?

Esta es una de las preguntas que, sin duda, crean mayor controversia. Existe una creencia muy extendida, según la cual se considera que el tamaño del pene guarda relación con el disfrute sexual. Se cree que con unos genitales de mayor envergadura será más sencillo que la mujer llegue al orgasmo durante la penetración (¡meec: error!), así como que las relaciones serán mucho más placenteras (de nuevo, ¡error!).

Esta creencia dista mucho de la realidad. Os explicamos porqué:

La zona sensible de la vagina se limita a los pocos centímetros de su entrada. Asimismo, el punto de mayor placer y sensibilidad de la mujer es el clítoris, cuya estimulación no requiere necesariamente de penetración, debido a que se encuentra fuera de la vagina. La habilidad en las relaciones sexuales es, por lo tanto, más importante que el tamaño del miembro. Incluso unos genitales de grandes dimensiones pueden acabar resultando contraproducentes, ya que para la penetración, la vagina de la mujer debe dilatarse y lubricar más para poder acoger el pene.

La importancia del tamaño del pene cobra relevancia psicológica, pero no fisiológica. Puede ser que nos guste más un tipo de pene que otro, de mayor o menor envergadura, está claro; de la misma manera, a los hombres les pueden gustar más unos pechos con una determinada forma que otra, pero en todo caso, como decimos, será una cuestión meramente de gustos y preferencias, no del placer que nos proporcionan físicamente.

¿Y por qué se le da tanta importancia? ¿Qué hombre no se ha medido el pene? ¿Nunca os habéis planteado cuál es un tamaño normal? El pene sigue siendo considerado un símbolo de virilidad, masculinidad y potencia sexual. Y son los hombres los que, por una necesidad de comprobar que su pene está dentro de la normalidad y que pueden ser sexualmente idóneos para la mujer, se plantean más dudas sobre este tema, llegando a comparar sus genitales con los de otros hombres.

Si te preocupa este tema o te condiciona en tus relaciones sexuales, creednos: le estás dando demasiada importancia a un tema que no lo tiene. Piensa que si te obsesionas no te centrarás en tu disfrute ni en el de tu pareja sexual. No cabe duda de que la ansiedad y el estrés es nuestro peor enemigo en lo que a sexualidad se refiere.

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