Reseña: Taller Shibari

“Un taller único y especial, diferente a todo lo que estamos acostumbrados. Capaz de abrir nuestros sentidos, experimentando más allá de lo imaginable.”

Si tuviera que describir en una sola palabra el taller de Antonio sería: impresionante. Como profesional de la psicología y la sexología, el arte del shibari me ha parecido muy interesante para explorar tanto a nivel personal como en pareja. Incluso me atrevería a decir que podría ser una gran herramienta dentro de sesiones de terapia. Me parece muy potente e intensa, capaz de generar emociones y de externalizar conflictos internos que pueden estar muy reprimidos u ocultos.

Al comienzo del taller Antonio realiza una introducción sobre el arte del shibari. Comenta diferentes terminologías, en qué consiste, los diferentes colectivos que podemos encontrar segregados en España y favorece un ambiente de apertura. Menciona las siglas BDSM (Bondage, Dominación, Sumisión, Sado-Masoquismo), Fetlife (una red social interesante para los que quieran introducirse en estos temas) y los principios de toda esta práctica: seguro, sensato y consensuado (SSC), en inglés hace referencia a las palabras “safe, sane and consensual”. Sigue introduciendo conceptos y la filosofía del shibari; el arte erótico de las cuerdas.

Después se realiza una parte centrada en nudos básicos e iniciales, para que las parejas que se encuentren en la sala practiquen entre ellas. En todo momento Antonio guía a los asistentes para que se encuentren en una atmósfera de comprensión, cómoda y abierta a la nueva experiencia.

Cuando se da por finalizada esta fase, comienza con la parte emocional y sentimental del taller. Quizá sea la más intensa de las cinco horas, ya que permite conectar con la pareja y expresar emociones tanto superficiales como más profundas. Es muy interesante ya que da rienda suelta a la pasión y la erótica a través de las cuerdas, por lo que los asistentes descubren otra forma de dar y recibir placer. Para entender bien esto, realiza una demostración con su modelo, y programa una serie de canciones para que los demás se dejen guiar por ellas, por lo que les transmite la melodía en todo momento.

Para finalizar, se realiza un atado en el torso de la persona. El atado siempre permanece de espaldas al atador, ya que toda la parte estética y el gran trabajo se realiza en su parte posterior. Con el fin de que todos alcancen este objetivo va guiando de forma lenta y pausada a todos los asistentes y va revisando cada pareja de forma individual.

En definitiva, es un taller muy especial, capaz de mover y provocar emociones, dar rienda suelta a la sexualidad y erótica de cada individuo, ayudando a conectar con los demás, explorando e intimando desde una visión diferente a la habitual.

Raquel Graña. Colaboradora de Sex Academy Madrid.

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