Sexo, cerebro y género: ¿Por qué tenemos tantos desencuentros?

Venus y Marte

 

Vale, ya nos dimos cuenta que hombres y mujeres somos diferentes. En Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus hay versiones un poco exageradas de los ejemplos que se repiten sin cesar: a él le gusta llegar del trabajo, encender la tele con una cerveza en la mano y no hablar de lo difícil que ha sido el día para “desconectar”. Nosotras, al revés, necesitamos que nos escuche y explicarle la discusión que tuve con mi hermana, lo cabrón que es mi jefe porque no me da las vacaciones y lo desconsiderada que fue la amiga que no me invitó a la despedida, o la que me dijo que parecía embarazada ¡Será cabrona!

Ni hablar de cómo afrontamos los desencuentros o diferencias: tengo comprobadísimo que el género masculino prefiere la técnica del avestruz. La idea clave que subyace es “si no hablamos de esto, no existe”, pero te olvidas, nene, que el elefante ya está adentro de la habitación y que no hablar del tema nos resulta mucho más antinatural y molesto que afrontarlo como dos adultos civilizados que quieren zanjar diferencias. ¿Por qué ocurre esto? ¿Es biológico o cultural? ¿Tiene nuestro cerebro algo que ver en todo esto?

De esta diferencia en la forma de afrontar el estrés nacen muchos problemas de pareja que pueden devenir en más si no entendemos algunas pautas básicas. Nosotras podemos pensar que si no me habla del tema o no quiere compartirlo conmigo, algo va mal, hay un problema de comunicación o nos estamos distanciando. John Gray dice que los hombres prefieren “irse a su cueva”, donde reflexionan en solitario sobre la situación que los agobia. Explica que esta es su manera de reflexionar sobre el problema en solitario. Si excepcionalmente lo comparten con alguien, es una persona considerada por ellos como un experto en el tema, de lo contrario, prefieren resolverlo solos. De esta manera, el mérito también será de ellos solamente. Nos aconseja que lo mejor es no insistir con preguntas sobre qué le sucede y confiar en que cuando tenga algo que contarte lo hará. “Cuando un hombre está estresado, lo que menos quiere es expresarse”.

Estos consejos son en algún punto ciertos. Es verdad que el estilo natural del hombre es retraerse y no hablar del tema, pero de ahí a que cuando está mirando el partido esté escudriñando en solitario cómo va a afrontar mi cabreo…mmmm… lo veo un poco… sospechoso. Me parece más bien que el hombre suele evitar más los problemas, sobre todo si hay emociones de por medio, mientras que las mujeres, que estamos más acostumbradas a nadar en un mar de emociones cambiantes (para esto también hay razones biológicas, como los cambios de humor que nos provoca la regla) hemos comprobado que hablar de lo que nos preocupa no es tan terrible y que, muchas veces, también es muy provechoso. Por suerte creo que cada vez hay más hombre que están desarrollando su costado femenino, poniendo de su parte para hablar un idioma común (¡hablad, chicos, por favor!) donde nos entendamos y desde donde construir juntos.

Nota: Con la palabra sexo me refiero a la característica natural o biológica de la persona: o es genéticamente xx o es xy. Género se refiere a los roles que, por motivos culturales se atribuyen a alguno de los sexos. Son roles socialmente construidos y que una sociedad considera apropiados para los hombres o para las mujeres.

Valeria Duarte

Valeria Duarte es sexóloga y colaboradora de Sex Academy Barcelona

 

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