¿Te atreves con el fetichismo?

feticheCuando damos alas a la imaginación, podemos descubrir mil maneras de ampliar nuestro repertorio sexual, posturas, juguetes eróticos y lugares prohibidos… y os habréis preguntado ¿Cómo es que a tantos hombres les excita ver una mujer desnuda luciendo solamente un par de preciosos zapatos altos de tacón? O la ropa interior, ¿cómo puede ser tan sutil y deseable a la vez?

A estos objetos de la vida cotidiana que nos producen excitación y placer, los llamamos fetiches.

El término “fetichismo” proviene del latín Facticius (ficticio o artificioso), nombre que adoptaban algunos objetos que se consideraban mágicos. Tenían poderes sobrenaturales o divinos que provenían de los dioses, los cuales convertían un hombre en objeto adquiriendo un poder superior a los demás.

Actualmente entendemos el fetichismo como esa excitación sexual provocada por un objeto o parte del cuerpo específico, que ha adquirido ciertos atributos que lo hacen deseable y es automáticamente una fuente de placer.

Es común oír este término, y asociarlo a un pervertido o “desviado sexual”, pero hay que diferenciar lo que es una patología y lo que es una práctica sexual más. En psicología clínica el término fetichismo se utiliza para describir un tipo de parafilía o “desviaciones” sexuales que se otorga a esas personas que sólo se pueden excitar con ese objeto en particular (necesitan ese objeto), que han creado una práctica sexual disfuncional y que hay un malestar general que afecta a sus relaciones sexuales y de pareja.

Debemos eliminar estos prejuicios y miedos en torno a lo desconocido y atrevernos a experimentar. Los humanos tenemos tendencia a pensar: ¿Y si me gusta mucho y me convierto en un enfermo? ¿Y si empiezo y no puedo parar? ¿Me va a pasar algo si lo pruebo? ¿Qué pensarán de mí? ¿Me he vuelto un/a pervertido/a?

Empecemos a vivir y disfrutar nuestra sexualidad de una forma libre y sin miedo, probar cosas nuevas enriquece a la pareja, nos muestra más cosas de ella y nos brinda la posibilidad de descubrirnos a nosotros mismos y nuestra capacidad de dar y recibir placer.

El fetichismo puede ser una práctica más en nuestro dormitorio, añadir un complemento a nuestra relación puede avivar el deseo, las fantasías y los juegos. Para muchos el simple hecho de oler el perfume de la pareja es ya fuente de deseo, o escoger la ropa interior para él/ella, lencería fina, incluso excitarse tocando ciertas partes del cuerpo que no son los genitales… a tod@s nos suenan estas fantasías ¡Buena señal! Nos indican que tenemos capacidad para erotizar nuestra mente, de sentir deseo, de excitarnos y sentirnos libres con nuestra sexualidad.

Las relaciones sexuales se viven con los cinco sentidos, nuestra parte más salvaje y creativa se activa dando alas a nuestra imaginación y damos poder a esas pequeñas cosas que nos recuerdan ese momento: la luz, las sombras, los olores, la ropa, el tacto, incluso objetos eróticos típicos (zapatos de tacón, esposas, cuerdas, cuero, medias, sedas, antifaz, disfraces…) y partes del cuerpo que creemos bellas y excitantes sin motivo. A veces no nos damos cuenta del poder que tienen estos detalles, así que te planteo un reto:

¿Te atreves a pensar en ese momento tan explosivo? Revive ese gran momento, cuando estabas sol@ o acompañad@ y que llegaste al orgasmo de una forma tan intensa…

¿Qué veías?

¿Qué olores te llamaron la atención?

¿Qué parte de tu cuerpo se erizó al tacto?

¿Fueron caricias, cosquillas o tensión y fuerza?

¿Qué ropa llevabas? ¿Y él/ella?

¿Utilizaste algún objeto para jugar (una cuerda, un antifaz, un pañuelo de seda…)?

¿Deseaste que se pusiera esa prenda que tanto te gusta, esa corbata, esa camisa, los zapatos de fiesta, esa joya…?

¡Pídeselo!

Tómate tu tiempo para responder a estas preguntas, permítete sentir, imaginar y que tu cuerpo reaccione ante estos recuerdos. Seguro que han aparecido imágenes excitantes, sutiles y misteriosas y ya puedes identificar qué lo provoca.

Así pues, te animo a que en vuestro próximo encuentro, utilicéis estos objetos o esencias erotizadas para introducirlos en la cama.

Recuerda que el sexo es pura diversión, siéntete libre de proponer e innovar

Anna Garriga

 

Anna Garriga es sexóloga y colaboradora de Sex Academy Barcelona

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